Desde la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en el año 80 se han producido una serie de reformas laborales. Todas ellas provocadas en mayor o menor grado por crisis económicas que hacían aumentar de forma masiva el desempleo. Por lo tanto parece ser que la solución al problema diferencial de nuestra economía, como es una mayor tasa de paro, siempre se ha intentado encontrar en una reforma de las normas laborales. Estas modificaciones han abordado varios aspectos del derecho del trabajo, unas han sido profundas e importantes como las de 1994 y 1997, otros menos. Sin embargo hay un elemento constante en todas ellas: la implantación progresiva de una mayor flexibilidad en el mercado laboral. Otro elemento diferencial y que hace falta destacar es la alta tasa de temporalidad de nuestro sistema, la cual provoca una dualidad del mercado de trabajo, donde encontramos una amplia capa de la población trabajadora con inestabilidad (una forma de precariedad) laboral. También este aspecto ha sido objeto de reformas laborales, pero a la vista de los resultados con poco éxito.
A la vista de la situación de crisis actual se vuelve a plantear la necesidad de una nueva reforma laboral. Las negociaciones sobre la misma han pasado varias etapas desde el diálogo inicial, parándose en la ruptura de los contactos y finalizar, parece ser, en el consenso de la necesidad de la misma. Como siempre las discrepancias son notables; principalmente el aspecto relativo a una eventual rebaja del coste del despido. No obstante esta esencial diferencia, y de acuerdo, con las declaraciones realizadas por el Presidente del Gobierno, durante el primer trimestre de 2010 se abordará esta reforma, con o sin acuerdo de los agentes sociales. Con el fin de obtener mayor información y criterio en el momento de que llegue esta reforma laboral anexamos a continuación una serie de enlaces con trabajos relacionados con las reformas laborales anteriores o con opiniones sobre la que hace falta realizar.